viernes, 12 de marzo de 2010

La mística como vena del ser humano

Por Xiomara Martínez Barboza


En medio del salón pobremente iluminado se encuentra sentado Afhit Hernández, con una amplia sonrisa en la cara muestra claramente su actitud jovial y colaborativa. Espera la primera pregunta, se le nota relajado y sin prisa. En esta ocasión ha venido a hablarnos de una de sus más grandes pasiones, la poesía mística. Afhit Hernández no es tan sólo un excelente profesor de literatura, sino también un soñador y un poeta que ha logrado ya publicar dos poemarios: Los placeres y las ruinas (2004) y Cuerpo interrumpido (2006).
“El hombre está necesitado de guías, de caminos hacía donde andar; basta prender la televisión y ver que en todos los programas salen aprendiendo yoga o leyendo horóscopos… los montones de religiones” Así comienza Afhit intentado explicar el porqué de la mística, la razón por la cual ha sido tema primordial casi desde los inicios de la humanidad y en todas las culturas. “Hay una necesidad del hombre de ver que hay más allá” dice en una frase que podría fácilmente resumir esta razón.
–¿Cómo descubriste el misticismo dentro de ti para poder escribir los poemas que has hecho?
–No debes meterte en estos rollos sin comprender un poco de la visión de ellos, porque por más que quieras abordarlo de manera fuera, tangencial como se tienen que abordar todas las investigaciones del siglo XX, si te piden que tengas cierta sensibilidad hacía ellos, sino lo que dices va a ser árido; yo no tengo que ser un místico para hablar de ello, pero tampoco tengo que estar completamente ajeno porque si no, no voy a decir nada. A mi lo que me pasó fue que conocí una gran gurú que me introdujo en estas cosas.
“Cuando las teorías se popularizan se degradan; le pasó al marxismo, al psicoanálisis. Todo mundo sabe psicoanálisis pero nadie ha leído a Freud, todo mundo es marxista pero nadie ha leído a Marx… lo mismo ocurre con la mística”. Afirma respecto a las predisposiciones y malas informaciones que se tienen respecto al tema del misticismo, y obviamente las experiencias que ésta permite percibir en las cuales el hombre se desprende del mundo para unirse al todo, y se encuentra de pronto en una realidad que no comprende.
El interés de Afhit por la poesía existe desde siempre, es Licenciado en Letras hispánicas, además de poseer una Maestría en Literatura y un Doctorado en Letras. Lo que busca como la mayoría de los poetas es la belleza, que afirma “es lo que le puede llegar a todo el mundo”. La poesía es un instrumento único, que puede decir cosas que en lenguaje cotidiano no podrían expresarse.
“La poesía mística es una vena del ser humano que debería investigarse desde el punto de vista etimológico, [y] antropológico primero, psicológico después y literario por último”. Para él la poesía mística es un recurso que se utiliza para describir una experiencia única de conexión con el universo (o si lo prefieren Dios), el yo, ya no existe y tampoco la propia consciencia. “El ser humano vive el éxtasis y se muere de ganas de contarlo”.
–¿Qué efecto causó en ti la experiencia que tuviste con esa gurú?
–Tuve la suerte que ella estuviera en el hinduismo, que fue lo que yo medio seguí, me puse a mirar estas ondas y… para toda la vida y sentí que había desperdiciado tiempo hablando de otras cosas, retórica, gramática si hay tantas cosas que decir mucho más importantes, sentí yo. Y fue una cosa mística entre esta gurú y yo.
“Y no me importa si no me creen, yo se lo que sentí y eso es lo que importa, pasaron semanas y yo seguía oyendo campanitas […] es un poder extraordinario el de los gurús, el de los verdaderos gurús” dice él con voz firme que denota una convicción plena en sus palabras, y son experiencias como ésta las que han servido de inspiración para su poesía, que podemos encontrar tanto en sus poemarios como en algunas antologías de poetas morelenses Canto de amates, por ejemplo.
–¿No te causa una limitación que las palabras no sean suficientes?
–Brillante pregunta, porque es una pregunta que se hizo Aristóteles en La Poética. Hay una falacia en todo eso, a los poetas les gusta decir que la palabra no alcanza pero no es cierto, alcanza y alcanza bien porque al fin y al cabo lo dicen, si escribes un poema y te quedas con la sensación de que no dijiste aquello que quisiste decir….
–Buscas la manera de hacerlo pero ¿Qué pasa si no la encuentras?
–No la vas a encontrar, no importa, cuando alguien más llega a decir lo mismo “no pudo decir lo que quiso decir” pues entonces lo dijo porque te diste cuenta tu como lector que no lo pudo decir.
“El sustrato de la belleza es objetivo, porque el gusto no es un argumento” responde cuando se le cuestiona acerca de cómo saber si la belleza es o no un absoluto, algo que todos podemos percibir de la misma manera a pesar de nuestras múltiples diferencias como seres únicos. “Podemos hacer poesía de lo que queramos, pero primero debe estar la belleza”
Al final lo primordial en la poesía es lograr expresar lo que se siente y lo que se piensa, y ésta logra hacerlo en modos que el lenguaje común y corriente no podría alcanzar jamás, siendo la mística tan espiritual y tan oculta no existe mejor lenguaje para intentar comunicarla a otros, como sabiamente dijo Afhit “No va explicarlo de un punto de vista lógico […] la ciencia no es la única manera de acceder al conocimiento”
Afhit Hernández continúa dando clases en el Tecnológico de Monterrey Campus Cuernavaca, compartiendo así su gusto y pasión por la literatura. Sigue su camino creando poesía y compartiendo sus experiencias y cultura con todos aquellos dispuestos a escuchar.
“La poesía mística es el silencio del alma”.

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