viernes, 12 de marzo de 2010

Entre realidades y ficciones

Por Xiomara Martínez Barboza


Son las 3:00 PM, el salón es caluroso y Alma Karla está sentada detrás del escritorio en el estrecho salón. A pesar de las inconveniencias en los alrededores a Karla se le nota paciente y relajada, esperando a que comience la lluvia de preguntas. Alma Karla Sandoval es reportera, escritora, poeta y profesora morelense egresada de la Escuela de Periodismo Carlos Septién García y de la Escuela de Escritores de la Sociedad General de Escritores de México (SOGEM).
“Hay un matrimonio sincero, llevadero… con sus altas y sus bajas como todos, pero un matrimonio rico entre literatura y periodismo” comienza a afirmar Alma Karla cuando se le pregunta acerca de la coexistencia de sus dos grandes vocaciones. Hay convicción en sus palabras, cita ganadores del premio Nobel que también fueron o son periodistas y con estos hechos (como buena reportera) nos prueba su afirmación.
–¿Qué tanto de la literatura puede haber en el periodismo?
–El desplazamiento va de la realidad a la ficción, en el periodismo no puedes mentir […] no puedes cambiar hechos pero si puedes decirlos con elegancia, con originalidad, con agilidad y esos son valores de lo literario sin duda. Se nota muchísimo cuando tenemos a un reportero que escribe porque tiene un acervo literario respetable, y un reportero que nunca ha leído una novela. Yo insisto en la lectura de textos literarios para formar periodistas.
“Fui una gran lectora desde muy niña, eso creo que marcó mi vida y la sigue marcando. Siempre he tenido muchas ganas de aprender y fui una joven súper inquieta”. Dice confirmando que predica con el ejemplo, ya que fue la literatura la que comenzó su amor por las palabras y la escritura, aunque eventualmente ese amor se extendió y mezcló también al de la búsqueda de la realidad resultando en su faceta como periodista.
La combinación entre letras y prensa ha probado ser una de esas fórmulas ganadoras que por más que se usan, no se gastan. Algunos ejemplos de ello que inspiraron a esta joven escritora y reportera son Antonio Tabucchi, Gabriel García Márquez, Mario Vargas Llosa, Pablo Neruda, Herta Müller y muchas y muchos otros que conforman una lista casi interminable.
“Yo había leído todo lo que podía leer en mi casa. Cuando llegué a donde llegué y donde he estado, pues en español y en inglés y en francés y en alemán la literatura es la misma, hablábamos de lo mismo siempre, donde quiera en cualquier parte, entonces nunca me sentí extraña”. Enuncia como una de esas verdades absolutas, la literatura no tiene fronteras y es tal vez de las pocas cosas que logran unirnos sin importar la nacionalidad.
–¿Cuándo fue ese quiero estar ahí, quiero dedicarme a esto?
–Siempre quise estar ahí, yo tenía 8 o 9 años y todos los días mi mamá me ponía a ver las caricaturas después de hacer la tarea y siempre salía el Tío Gamboín diciendo que “la carta de fulanita de Michoacán, la carta de fulanito de Yucatán, nos escribe menganito del Distrito Federal”. Una tarde no me aguanté y escribí mi carta al Tío Gamboín porque yo quería estar ahí. ¿Cómo es posible que ese viejito con el monito todo el tiempo hablándome y hablándome, cuándo le iba a contestar? Fui solita, escribí mi carta conseguí mi sobre, no le pedí dinero a nadie, y yo sola me lo guardé como un secreto oscuro. Pasa un mes y estoy con mi mamá y de repente “nos escribe Alma Karla Sandoval de Jojutla, Morelos” y empieza a leer… creo que eso fue de las primeras veces.
“Hasta el momento no ha habido país, ni cuerpo, ni amigos, ni amigas, ni trabajo, ni libro en que no haya podido llegar; lo digo no con presunción, sino con sorpresa” asegura sonriendo para si misma al recordar las oportunidades que ha tenido como sus becas del FOECA, del Instituto de Cultura de Morelos; y del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes (FONCA) de CONACULTA y el haber sido publicado su primer libro siendo ella tan joven.
–¿De todos los trabajos que has hecho, en cuanto a trabajos literarios, cuento o un poema cuál es tu favorito, del que te sientes más orgullosa?
–Soy muy exigente… creo que literariamente estoy muy en construcción a pesar de que ya tengo una trayectoria. Lo que pasa es que empecé muy chiquita a publicar, yo escribo mucho no lo puedo evitar. Pero hay un cuento que me gusta con el que estoy en paz por ahora, dentro de un tiempo ya no me va a gustar, lo sé, pero creo que he logrado resumir con este cuento (Desnuda en un jardín con flores violentas) la estructura latinoamericana, creo que he sintetizado la denuncia urgente de lo que esta ocurriendo en América Latina todavía. Me siento satisfecha con ese cuento, pero me siento más satisfecha por un poema que le dio la vuelta al mundo que se llama “Por si acaso” como fue el golpe de estado en Honduras el pasado 28 de junio, yo tengo amigas hondureñas y me di cuenta de que ellas se estaban manifestando de manera bien enérgica, entonces yo escribí un poema para mis amigas feministas. Hace un mes abro el correo y me dicen que mataron a Vanessa, y pusieron mi poema en todos los comunicados in memoriam a Vanessa.
“Este país no tiene escritores que mueren en la línea sirviendo una causa, me parece lamentable” dice Alma Karla con certeza y cita a Bolaño “la verdadera literatura es la que mete la cabeza en lo oscuro, que apunta donde nadie quiere mirar” y se le nota convencida de que vivimos en una situación difícil, sin embargo, no pesimista sino más bien con ganas de invitar a la acción, a despertarnos y hacer algo, decir algo, al menos crear consciencia.
–¿De los lugares que has visitado qué lugar podrías ver como paraíso del escritor, que exista menos represión y mayor apoyo?
–No existe una patria literaria paradisíaca, la verdadera literatura se escribe con lágrimas y sangre. Dicen que la patria literaria es la infancia, quizá. No hay arte sin conflicto, te tiene que costar. Hablando de la represión pues bueno en este continente […] cuando te tienes que ir de un país, te tienes que ir se acabó. Los que hemos sido perseguidos lo sabemos, los que hemos visto la cara de la amenaza, que nos ha lastimado a nuestras familias, yo estuve a punto de irme de este país hace 2 años como exiliada a Canadá por cuestiones políticas familiares. Pero me di cuenta de eso, lo he sentido en carne propia más vale seguir siendo valientes, seguir escribiendo… y bueno la verdad es que en una situación extrema cuando es la hora, es la hora.
“Tenemos que cambiar este país estoy convencida” y eso, afirma comienza como ya muchos han dicho antes con nosotros mismos “hay que entender que nosotros somos el país, a la gente se le tiene que sacar del sillón”.
Menos tiempo perdido haciendo nada, viendo televisión podría significar más tiempo informándonos, trabajando en forjar el país que queremos y no el que nos han dado sin factura y sin derecho a devolución, despertemos.
“La literatura nos enseña a ser valientes, una vida sin valor es una vida sin pasión”

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