domingo, 11 de abril de 2010

Reflexionando la entrevista de Julio Scherer García a "El Mayo" Zambada

En primer lugar me parece que entrevistar a un capo con tanto poder como Zambada es una excelente idea, porque si de todos modos las personas que controlan el rumbo de este país (que hacen y deshacen) son los jefes narcotraficantes, me parece justo que al menos se expliquen y nos digan como están realmente las cosas, que nos informen desde su perspectiva.
Sin embargo, en esta entrevista no logramos ver muchas explicaciones de la situación actual, nada que no supiéramos antes de todos modos; en lo personal me pareció más un mensaje al gobierno y la ciudadanía, algo que ya sabíamos pero que Zambada quiso dejar muy claro “el gobierno llegó tarde a esta lucha y no hay quién pueda resolver en días problemas generados por años […] la corrupción se arraigó en el país. Al presidente además lo engañan sus colaboradores, son embusteros y le informan de avances, que no se dan, en esta guerra perdida.”
Ya muchos periodistas, politólogos y sociólogos llevan tiempo diciendo la misma cosa, que esta guerra no se puede ganar, pero oírlo venir de Zambada le da una connotación distinta.
Quién guía la entrevista todo el tiempo es El Mayo, y es obvio, ya que está en su territorio y rodeado de guardaespaldas armados, sería muy difícil (y peligroso) para Scherer imponerse, pero entonces siendo Zambada el que dicta el paso en la conversación es muy complicado hacerle decir algo que a él no le conviene o simplemente no desea discutir. De cualquier modo me parece que la entrevista en si misma es un logró, porque nos hace abrir los ojos a la realidad del país en el que vivimos para finalmente aceptar la verdad acerca de quién tiene el poder... y con suerte esta revelación nos invite a cambiar las pequeñas cosas que nos rodean. Por que al final, son las pequeñas cosas las que construyen el mundo.

viernes, 12 de marzo de 2010

Entre realidades y ficciones

Por Xiomara Martínez Barboza


Son las 3:00 PM, el salón es caluroso y Alma Karla está sentada detrás del escritorio en el estrecho salón. A pesar de las inconveniencias en los alrededores a Karla se le nota paciente y relajada, esperando a que comience la lluvia de preguntas. Alma Karla Sandoval es reportera, escritora, poeta y profesora morelense egresada de la Escuela de Periodismo Carlos Septién García y de la Escuela de Escritores de la Sociedad General de Escritores de México (SOGEM).
“Hay un matrimonio sincero, llevadero… con sus altas y sus bajas como todos, pero un matrimonio rico entre literatura y periodismo” comienza a afirmar Alma Karla cuando se le pregunta acerca de la coexistencia de sus dos grandes vocaciones. Hay convicción en sus palabras, cita ganadores del premio Nobel que también fueron o son periodistas y con estos hechos (como buena reportera) nos prueba su afirmación.
–¿Qué tanto de la literatura puede haber en el periodismo?
–El desplazamiento va de la realidad a la ficción, en el periodismo no puedes mentir […] no puedes cambiar hechos pero si puedes decirlos con elegancia, con originalidad, con agilidad y esos son valores de lo literario sin duda. Se nota muchísimo cuando tenemos a un reportero que escribe porque tiene un acervo literario respetable, y un reportero que nunca ha leído una novela. Yo insisto en la lectura de textos literarios para formar periodistas.
“Fui una gran lectora desde muy niña, eso creo que marcó mi vida y la sigue marcando. Siempre he tenido muchas ganas de aprender y fui una joven súper inquieta”. Dice confirmando que predica con el ejemplo, ya que fue la literatura la que comenzó su amor por las palabras y la escritura, aunque eventualmente ese amor se extendió y mezcló también al de la búsqueda de la realidad resultando en su faceta como periodista.
La combinación entre letras y prensa ha probado ser una de esas fórmulas ganadoras que por más que se usan, no se gastan. Algunos ejemplos de ello que inspiraron a esta joven escritora y reportera son Antonio Tabucchi, Gabriel García Márquez, Mario Vargas Llosa, Pablo Neruda, Herta Müller y muchas y muchos otros que conforman una lista casi interminable.
“Yo había leído todo lo que podía leer en mi casa. Cuando llegué a donde llegué y donde he estado, pues en español y en inglés y en francés y en alemán la literatura es la misma, hablábamos de lo mismo siempre, donde quiera en cualquier parte, entonces nunca me sentí extraña”. Enuncia como una de esas verdades absolutas, la literatura no tiene fronteras y es tal vez de las pocas cosas que logran unirnos sin importar la nacionalidad.
–¿Cuándo fue ese quiero estar ahí, quiero dedicarme a esto?
–Siempre quise estar ahí, yo tenía 8 o 9 años y todos los días mi mamá me ponía a ver las caricaturas después de hacer la tarea y siempre salía el Tío Gamboín diciendo que “la carta de fulanita de Michoacán, la carta de fulanito de Yucatán, nos escribe menganito del Distrito Federal”. Una tarde no me aguanté y escribí mi carta al Tío Gamboín porque yo quería estar ahí. ¿Cómo es posible que ese viejito con el monito todo el tiempo hablándome y hablándome, cuándo le iba a contestar? Fui solita, escribí mi carta conseguí mi sobre, no le pedí dinero a nadie, y yo sola me lo guardé como un secreto oscuro. Pasa un mes y estoy con mi mamá y de repente “nos escribe Alma Karla Sandoval de Jojutla, Morelos” y empieza a leer… creo que eso fue de las primeras veces.
“Hasta el momento no ha habido país, ni cuerpo, ni amigos, ni amigas, ni trabajo, ni libro en que no haya podido llegar; lo digo no con presunción, sino con sorpresa” asegura sonriendo para si misma al recordar las oportunidades que ha tenido como sus becas del FOECA, del Instituto de Cultura de Morelos; y del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes (FONCA) de CONACULTA y el haber sido publicado su primer libro siendo ella tan joven.
–¿De todos los trabajos que has hecho, en cuanto a trabajos literarios, cuento o un poema cuál es tu favorito, del que te sientes más orgullosa?
–Soy muy exigente… creo que literariamente estoy muy en construcción a pesar de que ya tengo una trayectoria. Lo que pasa es que empecé muy chiquita a publicar, yo escribo mucho no lo puedo evitar. Pero hay un cuento que me gusta con el que estoy en paz por ahora, dentro de un tiempo ya no me va a gustar, lo sé, pero creo que he logrado resumir con este cuento (Desnuda en un jardín con flores violentas) la estructura latinoamericana, creo que he sintetizado la denuncia urgente de lo que esta ocurriendo en América Latina todavía. Me siento satisfecha con ese cuento, pero me siento más satisfecha por un poema que le dio la vuelta al mundo que se llama “Por si acaso” como fue el golpe de estado en Honduras el pasado 28 de junio, yo tengo amigas hondureñas y me di cuenta de que ellas se estaban manifestando de manera bien enérgica, entonces yo escribí un poema para mis amigas feministas. Hace un mes abro el correo y me dicen que mataron a Vanessa, y pusieron mi poema en todos los comunicados in memoriam a Vanessa.
“Este país no tiene escritores que mueren en la línea sirviendo una causa, me parece lamentable” dice Alma Karla con certeza y cita a Bolaño “la verdadera literatura es la que mete la cabeza en lo oscuro, que apunta donde nadie quiere mirar” y se le nota convencida de que vivimos en una situación difícil, sin embargo, no pesimista sino más bien con ganas de invitar a la acción, a despertarnos y hacer algo, decir algo, al menos crear consciencia.
–¿De los lugares que has visitado qué lugar podrías ver como paraíso del escritor, que exista menos represión y mayor apoyo?
–No existe una patria literaria paradisíaca, la verdadera literatura se escribe con lágrimas y sangre. Dicen que la patria literaria es la infancia, quizá. No hay arte sin conflicto, te tiene que costar. Hablando de la represión pues bueno en este continente […] cuando te tienes que ir de un país, te tienes que ir se acabó. Los que hemos sido perseguidos lo sabemos, los que hemos visto la cara de la amenaza, que nos ha lastimado a nuestras familias, yo estuve a punto de irme de este país hace 2 años como exiliada a Canadá por cuestiones políticas familiares. Pero me di cuenta de eso, lo he sentido en carne propia más vale seguir siendo valientes, seguir escribiendo… y bueno la verdad es que en una situación extrema cuando es la hora, es la hora.
“Tenemos que cambiar este país estoy convencida” y eso, afirma comienza como ya muchos han dicho antes con nosotros mismos “hay que entender que nosotros somos el país, a la gente se le tiene que sacar del sillón”.
Menos tiempo perdido haciendo nada, viendo televisión podría significar más tiempo informándonos, trabajando en forjar el país que queremos y no el que nos han dado sin factura y sin derecho a devolución, despertemos.
“La literatura nos enseña a ser valientes, una vida sin valor es una vida sin pasión”

La mística como vena del ser humano

Por Xiomara Martínez Barboza


En medio del salón pobremente iluminado se encuentra sentado Afhit Hernández, con una amplia sonrisa en la cara muestra claramente su actitud jovial y colaborativa. Espera la primera pregunta, se le nota relajado y sin prisa. En esta ocasión ha venido a hablarnos de una de sus más grandes pasiones, la poesía mística. Afhit Hernández no es tan sólo un excelente profesor de literatura, sino también un soñador y un poeta que ha logrado ya publicar dos poemarios: Los placeres y las ruinas (2004) y Cuerpo interrumpido (2006).
“El hombre está necesitado de guías, de caminos hacía donde andar; basta prender la televisión y ver que en todos los programas salen aprendiendo yoga o leyendo horóscopos… los montones de religiones” Así comienza Afhit intentado explicar el porqué de la mística, la razón por la cual ha sido tema primordial casi desde los inicios de la humanidad y en todas las culturas. “Hay una necesidad del hombre de ver que hay más allá” dice en una frase que podría fácilmente resumir esta razón.
–¿Cómo descubriste el misticismo dentro de ti para poder escribir los poemas que has hecho?
–No debes meterte en estos rollos sin comprender un poco de la visión de ellos, porque por más que quieras abordarlo de manera fuera, tangencial como se tienen que abordar todas las investigaciones del siglo XX, si te piden que tengas cierta sensibilidad hacía ellos, sino lo que dices va a ser árido; yo no tengo que ser un místico para hablar de ello, pero tampoco tengo que estar completamente ajeno porque si no, no voy a decir nada. A mi lo que me pasó fue que conocí una gran gurú que me introdujo en estas cosas.
“Cuando las teorías se popularizan se degradan; le pasó al marxismo, al psicoanálisis. Todo mundo sabe psicoanálisis pero nadie ha leído a Freud, todo mundo es marxista pero nadie ha leído a Marx… lo mismo ocurre con la mística”. Afirma respecto a las predisposiciones y malas informaciones que se tienen respecto al tema del misticismo, y obviamente las experiencias que ésta permite percibir en las cuales el hombre se desprende del mundo para unirse al todo, y se encuentra de pronto en una realidad que no comprende.
El interés de Afhit por la poesía existe desde siempre, es Licenciado en Letras hispánicas, además de poseer una Maestría en Literatura y un Doctorado en Letras. Lo que busca como la mayoría de los poetas es la belleza, que afirma “es lo que le puede llegar a todo el mundo”. La poesía es un instrumento único, que puede decir cosas que en lenguaje cotidiano no podrían expresarse.
“La poesía mística es una vena del ser humano que debería investigarse desde el punto de vista etimológico, [y] antropológico primero, psicológico después y literario por último”. Para él la poesía mística es un recurso que se utiliza para describir una experiencia única de conexión con el universo (o si lo prefieren Dios), el yo, ya no existe y tampoco la propia consciencia. “El ser humano vive el éxtasis y se muere de ganas de contarlo”.
–¿Qué efecto causó en ti la experiencia que tuviste con esa gurú?
–Tuve la suerte que ella estuviera en el hinduismo, que fue lo que yo medio seguí, me puse a mirar estas ondas y… para toda la vida y sentí que había desperdiciado tiempo hablando de otras cosas, retórica, gramática si hay tantas cosas que decir mucho más importantes, sentí yo. Y fue una cosa mística entre esta gurú y yo.
“Y no me importa si no me creen, yo se lo que sentí y eso es lo que importa, pasaron semanas y yo seguía oyendo campanitas […] es un poder extraordinario el de los gurús, el de los verdaderos gurús” dice él con voz firme que denota una convicción plena en sus palabras, y son experiencias como ésta las que han servido de inspiración para su poesía, que podemos encontrar tanto en sus poemarios como en algunas antologías de poetas morelenses Canto de amates, por ejemplo.
–¿No te causa una limitación que las palabras no sean suficientes?
–Brillante pregunta, porque es una pregunta que se hizo Aristóteles en La Poética. Hay una falacia en todo eso, a los poetas les gusta decir que la palabra no alcanza pero no es cierto, alcanza y alcanza bien porque al fin y al cabo lo dicen, si escribes un poema y te quedas con la sensación de que no dijiste aquello que quisiste decir….
–Buscas la manera de hacerlo pero ¿Qué pasa si no la encuentras?
–No la vas a encontrar, no importa, cuando alguien más llega a decir lo mismo “no pudo decir lo que quiso decir” pues entonces lo dijo porque te diste cuenta tu como lector que no lo pudo decir.
“El sustrato de la belleza es objetivo, porque el gusto no es un argumento” responde cuando se le cuestiona acerca de cómo saber si la belleza es o no un absoluto, algo que todos podemos percibir de la misma manera a pesar de nuestras múltiples diferencias como seres únicos. “Podemos hacer poesía de lo que queramos, pero primero debe estar la belleza”
Al final lo primordial en la poesía es lograr expresar lo que se siente y lo que se piensa, y ésta logra hacerlo en modos que el lenguaje común y corriente no podría alcanzar jamás, siendo la mística tan espiritual y tan oculta no existe mejor lenguaje para intentar comunicarla a otros, como sabiamente dijo Afhit “No va explicarlo de un punto de vista lógico […] la ciencia no es la única manera de acceder al conocimiento”
Afhit Hernández continúa dando clases en el Tecnológico de Monterrey Campus Cuernavaca, compartiendo así su gusto y pasión por la literatura. Sigue su camino creando poesía y compartiendo sus experiencias y cultura con todos aquellos dispuestos a escuchar.
“La poesía mística es el silencio del alma”.